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El coaching permite aprender la totalidad de la experiencia humana

02/10/19

De acuerdo con el experto chileno, referente de la disciplina a nivel mundial, el coaching responde a “una necesidad de un nuevo entendimiento de lo que es saber y aprender. Es romper la visión que heredamos de una historia que está centrada, particularmente, en el materialismo”.

Julio Olalla, pionero mundial del Coaching Ontológico

“Me vine directo a hablar contigo”, dice de entrada Julio Olalla desde su casa en Boulder, Colorado, Estados Unidos. Acaba de concluir el primer día (de cinco) de la conferencia anual norteamericana de su empresa Newfield Network donde compartió fundamentos del coaching ontológico con alumnos provenientes de 9 países de los 5 continentes.

“Al estar juntos nos pudimos dar cuenta que, más allá de las diferencias culturales , subyace una prisión invisible que dice que solo se puede aprender en los términos tradicionales. Todo se ubica en el ser más productivo, en conseguir más logros, en tener más resultados, que tiene que ver con la mirada en la que la humanidad ha caído, que se llama modernidad…Todo se traduce en tecnología, todo es técnica…Y, por otro lado, hay un vacío del alma…Hay un profundo vacío respecto, por ejemplo, a las buenas relaciones, al afecto, al respeto, a la cordialidad, a la capacidad de especular, de pensar, más allá de los parámetros en que estamos…A través del coaching comenzamos un aprendizaje que incluye la totalidad de la experiencia humana”.

Julio Olalla es el pionero mundial del Coaching Ontológico y un referente internacional en una disciplina que configuró en los años 80 en Estados Unidos, luego de empaparse del trabajo y pensamiento de otros intelectuales chilenos como Fernando Flores, Humberto Maturana y Francisco Varela, y también de pensadores estadounidenses.

–Cuando comenzó con el Coaching Ontológico, hace más de 30 años, ¿cuál era la visión que tenían los ejecutivos de las empresas? ¿Cómo reaccionaban?

“Las primeras veces que fui invitado a empresas acá en Estados Unidos, había una desconfianza. Además, la palabrita Coaching sonaba extraña porque venía del deporte. Luego, cuando fuimos a países de América Latina y trabajamos, por ejemplo, con la Papelera en Chile y con Telecom en Argentina, tuvimos un tremendo resultado. Y los ejecutivos de las otras empresas comenzaron a observar que se producían resultados interesantes. Entonces la suspicacia empezó a bajar, porque ya había un referente real. ¡Esos tipos hicieron tal cosa y funcionó! Pero no creas que porque digo esto, actualmente no existe suspicacia. A un grado distinto, pero existe. Con un elemento más: el Coaching se transformó en una especie de moda. Ahora la gente borra la palabra consultor y pone Coaching porque vende más, ya no se sabe ni de que se trata el asunto. Todas esas cositas han deformado un poco. Pero más allá de eso, el Coaching responde a una necesidad de un nuevo entendimiento de lo que es saber y aprender. Es un giro en nuestras miradas, que nos permite aproximarnos en nuestros quehaceres y relaciones desde otra perspectiva. Es romper la visión que heredamos de una historia que está centrada, particularmente, en el materialismo. El coaching responde a una crisis de la epistemología moderna. A una crisis, del saber de la modernidad…El saber de la modernidad está obviado, todo es producir, todo es tecnología, todo son logros, resultados…Y, por otro lado, la depresión en el planeta crece y crece…”.

–¿Y cómo se observa eso en las empresas?

“En las empresas nos encontramos con la misma crisis. Hay una crisis poderosa. En una encuesta reciente, realizada por una importante consultora, a nivel de 150 países de la Tierra en organizaciones, el 80% de la gente que trabaja en organizaciones responde: “si yo me pudiera ir de aquí me iría. Entonces si tú tienes ese nivel de descontento en el mundo organizacional es que hay algo de lo que no nos estamos haciendo cargo”.

–¿Cuál es el rol de los líderes en este contexto?

“El rol de un líder es sacar de la transparencia algo que nos aprisiona. Te puedo poner un ejemplo de la política universal: Nelson Mandela. Mandela sale de la cárcel luego de 27 años y medio y lo esperan periodistas de la televisión y lo llevan a una entrevista y le preguntan lo siguiente: “Señor Mandela, ¿usted odia a los blancos? Y Mandela responde: ´Yo no odio a los blancos, odio el racismo´. Mira, ¡esa frase evitó la guerra civil más brutal que hubiéramos presenciado! Esa frase giró todo el conocimiento transparente en el que vivíamos: el problema eran los blancos contra los negros. Cuando Mandela dijo eso muchos blancos se pusieron detrás suyo, porque les cambió el giro, un giro que no era analizado, era ´así son las cosas´. Ese es el poder de un líder. Y a nivel empresarial no es diferente. Un líder empresarial es alguien que saca lo que es obvio y lo pone al frente de nosotros y, por primera vez, podemos trabajar esa obviedad que hasta ese momento nos esclavizaba”.

–Actualmente, ¿Cuál es la tendencia del Coaching a nivel internacional?

“Basicamente, yo veo una profunda inquietud por generar espacios en que rompamos la habitualidad, la prisión de que lo único de que puedo hablar en la empresa es como ser más productivo. Yo no tengo problemas con la productividad, créeme que no la tengo. Pero si esa es la única inquietud en el mundo organizacional estamos perdiendo miles y miles de posibilidades a nivel de la condición humana, de lo que está pasando en la Tierra. Por ejemplo, mucha gente en las organizaciones me dice: ´Julio, yo estoy trabajando en una empresa que está lanzando desechos en los ríos, yo no quiero que eso pase, pero de eso no se puede hablar´. O ´hace tiempo que trabajo con fulano y yo noto que me tiene bronca, pero no sé como hablarlo… Hay miles de problemas que no tienen que ver con la productividad y que no tienen espacios para ser enfrentados, abocados, y por lo tanto, resueltos. ¿Por qué?, porque nos encerramos en un solo propósito. No estoy hablando de una mala intención de los empresarios, ¡no! Estoy hablando de una ceguera. Lo que hace el coaching es que saca de esa ceguera y la expone, la hace visible. No es que el coaching le diga a los empresarios, ustedes son unos malvados. Ese no es el punto. Yo conozco empresarios, encerrados en una visión y que son excelentes personas, pero están aprisionados por una mirada. ¿Qué es lo que hacemos con un empresario de ese tipo cuando trabajamos con él? Ese empresario tiene la posibilidad de mirar como mira, como no lo había hecho nunca. Antes lo que veía lo llamaba ´así son las cosas´. Ahora lo que ve dice: ´así es como yo lo veo´. Y eso genera un inmenso espacio de posibilidades para conversar y avanzar”.

–Más allá del tema organizacional, ¿por qué una persona particular debería vivir esta experiencia del coaching?

“Porque tendrá la posibilidad de reflexionar y no reflexionar en solitario. Cuando yo reflexiono en presencia de alguien que apoya mi reflexión, que la alimenta, empiezan a aparecer posibilidades que en una reflexión aislada es difícil que aparezcan, que tienen con como miro a los otros. Todos los seres humanos vemos la realidad con una mirada particular y todos la vemos de forma distinta… Si cambias tu mirada aparecen acciones que eran inconcebibles antes, porque no veías ese camino. Eso es lo que más importa en el Coaching”.