Conversando sobre coaching con Julio Olalla - Newfield España
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Conversando sobre coaching con Julio Olalla

12/10/16

Newfield Ignite Podcast USA

Coaching un umbral hacia una nueva mirada


En este Newfield Ignite Podcast USA, Julio Olalla es entrevistado por Verónica Olalla Love, Coach Ontológico y CEO de Newfield USA, quienes nos invitan a explorar el origen del Coaching, por qué emergió y cómo comprendiendo sus orígenes podemos desarrollar un coaching poderoso. Además, examinan la diferencia entre conocimiento y sabiduría mostrándonos la relevancia de esta distinción. En definitiva nos invitan a reflexionar sobre como el Arte del Coaching Ontológico nos despierta a la posibilidad de ver que sí tenemos opciones en la vida cuando somos capaces de ampliar nuestro observador. Julio Olalla es reconocido como uno de los fundadores y maestro en la práctica del Coaching Ontológico por la Federación Internacional de Coaching (ICF), de igual forma, es también considerado uno de los mejores coaches del mundo. Es el fundador y presidente de Newfield Network, escuela líder en la formación de coaches ontológicos y en el campo del aprendizaje transformacional.

Cuéntanos ¿Cuáles, a tu juicio, son los temas particularmente relevantes en el mundo del Coaching Ontológico?

Creo que el tema más relevante es comenzar a entender el origen del coaching y el gran quiebre del cual podemos hacernos cargo en este espacio. Como generalmente digo, identificamos muchos quiebres hoy en día en nuestro planeta, desde la pérdida de la biodiversidad, hasta  la polución, la increíble brecha en la distribución de la riqueza, etc., etc., etc. Pero rara vez identificamos el enorme quiebre que tenemos en la manera de “saber”, en nuestra manera de “aprender”. Creo que solo hablamos de educación, que es un tema que afecta cada cosa que hacemos y la manera en la que “sabemos”, lo que en filosofía es llamado el campo de la epistemología. Para mí este es el quiebre para el cual el Coaching Ontológico nació para hacerse cargo y desde ahí seguir adelante.
¿Y cómo esta manera de conocer y entender la epistemología hoy, tiene que ver con la crisis global que estamos enfrentando?
Digamos que desde el 1.700 pusimos un objetivo muy concreto al saber; saber es el mundo de la razón y de la lógica, saber es: saber sobre el mundo, y la manera en que sabemos ha dividido al mundo en lo que está afuera y lo que está adentro, siendo la parte interna de la experiencia humana dejada fuera del saber. En otras palabras, nuestro saber, está afuera del “conocedor” de “la persona que sabe”, nuestra manera de saber no es participativa… sabemos “sobre cosas”, no estamos inmersos en aquello que sabemos.

Esta separación, ha creado un enorme tema; podemos tener un gran conocimiento, pero estamos muy lejos de la sabiduría. Podemos tener mucho conocimiento, pero no necesariamente nos importa, o no ejercemos el cuidado de aquello que nos importa, porque cuando nos movemos en esa dirección, estamos entrando en el aspecto interno de nuestro conocimiento. Este es el gran tema en nuestros tiempos, y mi impresión, es que cuando nació el coaching, y suelo decirlo con estas palabras, nació como un acto desesperado para hacerse cargo de este quiebre, aunque quizás aún no lo teníamos identificado necesariamente como lo describo hoy en día, pero estaba el sentido de este quiebre emergente… y muchas personas empezaron a escuchar este llamado, muchas de las cuales puedo citar.

Usas la palabra “cuidado”, ¿a qué te refieres con ello, cuál es su importancia?

El Cuidado, es de alguna manera, el ejercicio del amor, es “lo que me importa”. Puedo saber muchas cosas sobre química y mi objetivo es producir energía, sin que me importe cuánto estoy contaminando… en otras palabras, si mi conocimiento no está conectado con cuidar lo que me importa, estamos creando el mundo en el cual estamos viviendo hoy en día, donde hay enormes cantidades de información, ¡enormes!. Estamos abrumados con tal cantidad de información, y quiero decir que, al  mismo tiempo que acumulamos esta cantidad de conocimiento, estamos cada vez más lejos de la sabiduría.

La sabiduría requiere cuidado… debe importar qué va a pasar con aquello que sabes, no es independiente, y veo a las personas que entran a nuestros programas, que llegan con temas profundos, que no necesariamente tienen que ver con ¿cómo generar más dinero?, más bien tiene que ver con ¿qué es aquello que no sé y que hace que mi vida sea tan dolorosa? ¿Por qué hay tanto sufrimiento? ¿Qué pasa que mis relaciones son tan dolorosas? Y vuelvo a repetir… quizás esa persona sabe mucho… pero hay algo que falta en ese conocimiento que no le permite tener una buena vida. El propósito del coaching es ese, tener una buena vida.

Haces una distinción entre el conocimiento y la sabiduría, y la importancia de comprender la sabiduría para poder vivir una buena vida y así  mover a la humanidad de su estado actual de sufrimiento y sanarla. Me gustaría que ahondáramos más profundamente en esta noción de sabiduría.

Es muy interesante ver qué nos pasa cuando conocemos a una persona sabia, una mujer sabia, un hombre sabio, podrán ver que una de las primeras cosas que pasa es que esa persona no necesariamente tiene una gran cantidad de conocimiento o una gran cantidad de información; algo distinto ocurre. Esa persona sabe que su conocimiento no está separado de él o ella misma, no hay división entre lo interno y lo externo. La expresión de todo lo que esa persona sabe, incluye a la persona. Y cuando sabemos de esa manera, cuando somos partícipes de aquello que sabemos, empezamos a ver un mundo distinto, que nos importa.

Lo otro que diría es que si miramos la epistemología de nuestros tiempos, el conocimiento nos sirve para predecir y para controlar. La sabiduría no se preocupa de predecir o controlar, la sabiduría está al servicio de tener una buena vida. El conocimiento está separado del sentido, objetivo y propósito, la sabiduría es inseparable del objetivo y el propósito. El conocimiento es independiente a la belleza, la sabiduría es imposible sin belleza. Cuando miramos este fenómeno, esta distinción entre conocimiento y sabiduría, podremos ver en el fondo, que en la sabiduría estamos en constante asombro sobre el profundo misterio de la vida, el vivir nos importa, queremos estar en esta vida, vivir bien, en paz. El conocimiento no necesariamente se mueve en esa dirección. De hecho tenemos mucho conocimiento, y más y más y más, con la esperanza que aquello se haga cargo de nuestros problemas, pero insisto, no es así, porque el conocimiento de nuestro tiempo ha dejado fuera a la persona al “conocedor” y por esto la diferencia es enorme entre el conocimiento y la sabiduría.

A lo que les invito a mirar es ¿cómo estamos hoy tan poco preocupados por la sabiduría?, y ¿cómo estamos obsesionados por conseguir conocimiento? si nos detenemos en esto, no lo hacemos por falta de inteligencia o de intención, es el camino que hemos estado siguiendo y es transparente para la mayoría de nosotros. El coaching lo que hace, es proveer de ojos para mirar este camino y darnos la posibilidad de escoger uno distinto.

Cuando te escucho, lo que me aparece es que una de las cosas hermosas que ofrece el coaching, es que despierta a la posibilidad de ver que sí tenemos opciones en la vida, cuando ampliamos nuestro observador. Podrías ahondar un poco más en esta idea.

Cuando una persona o cultura, en una era en particular, vive en un determinado entendimiento de la realidad, ese particular entendimiento de cómo son las cosas, de cómo es la vida, de cómo es la realidad, de cómo debe ser nuestra presencia en el planeta… cuando vivimos bajo ese funcionamiento, no tratamos de entenderlo, simplemente lo llamamos “así es como las cosas son” y se transforma en una verdad. Cuando llamamos a las cosas como son, como una verdad, quedamos atrapados en esa particular forma de pensar, de observar, de mirar, y no nos damos cuenta que estamos atrapados en ese particular camino, ni que tenemos la posibilidad de elegir, porque solo vemos el “así es como las cosas son”.

Y cuando hablamos de coaching, decimos que estamos enamorados de las preguntas; en el coaching, estamos más interesados en generar preguntas que en entregar respuestas. Y es un hecho, dado lo siguiente; cada ser humano que habita el planeta, vive en una particular perspectiva, una cierta manera de entender la realidad y ese entendimiento, insisto, lo llamamos “así es como las cosas son”. Y en ese punto, toda experiencia que no calce con la manera como explicamos las cosas, es rechazada como experiencia, y desarrollamos una conspiración para mantener una particular visión del mundo presente. Esta misma conspiración, es invisible para nosotros. Por lo tanto, en el coaching, la primera mirada cuando definimos nuestros problemas, nuestros temas, nuestras dificultades, lo que sea, la definición de ellos no es “mi” definición personal de ellos, sino más bien es la definición desde la perspectiva de mi cultura, mi tradición, la definición que mi historia me entrega. Y esa particular perspectiva, me permite actuar de una manera determinada, y esa forma de actuar no va a cambiar mientras no cambie mi manera de observar el mundo.

¿Y cómo cambiamos nuestra manera de observar el mundo, cómo nos movemos más allá de esa determinada perspectiva?

La primera cosa es que, en la tradición de los últimos 400 años, hemos tenido la creencia que sabemos, si miramos con detención aquello que está  objetivamente allá afuera; cuando tenemos esa perspectiva, la ilusión de aquello que ves, no es aquello que ves, es como son las cosas y punto.

Para poder contestar y comenzar a direccionar el tema hacia dónde va tu pregunta, primero debemos desarrollar la interpretación del observador; cada ser humano, es un observador de un tipo distinto, y por supuesto, tendemos a ser observadores similares dependiendo de donde estemos.

Si vemos, como yo lo hice ya que viví unos días con una tribu en el Amazonas, ellos tienen una mirada muy distinta del mundo y de la realidad, sorprendentemente diferente de la que nosotros tenemos, y viven de una manera muy distinta. Y qué hacemos, desacreditamos su forma de vida diciendo que son primitivos, ignorantes o lo que sea, y no ponemos atención al hecho de que ellos ven la realidad de una manera distinta.

En el coaching, cuando desarrollamos la distinción del observador, decimos que tú eres un observador distinto, que ves de una manera determinada y particular, empecemos por aquí. Luego debemos pensar en qué es aquello que causó que yo sea este tipo de observador, cuáles son los elementos que producen en mí una particular manera de observar.

En nuestros programas en la Escuela Internacional de Coaching Ontológico Newfield Network, miramos tres territorios en particular: el lenguaje, el mundo de las emociones y el cuerpo. Y cuando miramos la coherencia entre estos tres elementos, estas tres distinciones, cuando empezamos a mirar esto, nos damos cuenta que algo mágico ocurre, y lo veo en los ojos de los coachees todo el tiempo, es el momento que el coachee se observa “siendo”. Es la primera vez que el observador se observa a si mismo observando, ese es un momento extraordinario, antes la observación se daba por sentada, pero cuando comienza el coaching es la primera vez que observas la manera en la que observas. Este hito, es revolucionario en un ser humano y nos abre un enorme territorio de nuevas posibilidades que antes, y déjame decirlo cuidadosamente, eran imposibles.

Mientras sigas mirando el mundo como “así es como son las cosas”, estas dentro de ese camino, tendrás posibilidades limitadas y las elecciones que tengas estarán dentro de ese camino. A esto es lo que el coaching nos desafía, a mirar más allá.

Cuando alguien te pide que le hables sobre lo que haces o que se lo definas, ¿qué es lo que dices?

Bueno, depende del contexto, lo más probable es que diga que soy Coach. Pero si miro más allá del solo decir que soy un coach y qué es lo que hago, diría que genero contextos para que las personas cambien, no solo de manera intelectual sino que en la experiencia de ellos mismos; observando, para que nuevas posibilidades surjan para sus vidas. También diría que genero espacios de transformación personal y que acompaño creando contextos, ambientes que tienen un elemento clave que es la sacralidad, y lo digo con mucho cuidado ya que no quiero ponerlo en un contexto religioso.

La sacralidad  significa reverenciar, actuar con profundo respeto, no solo con otro ser humano, sino con la existencia, con una flor, con un vaso de agua, con un niño, con la lluvia,  el océano o las montañas. Cuando desarrollamos ese sentido de sacralidad, comenzamos a ser parte de aquello que observamos, y algo sucede en quienes somos en ese momento. En la tradición de los últimos 400 años, hemos escapado de la sacralidad, hemos usado la sacralidad para reverenciar a  nuestros dioses, pero no en la cotidianeidad, sino que en la experiencia de cada momento, en el vivir y esto es un pensamiento muy importante en el coaching. Cuando miramos desde ese lugar, sucede un gran movimiento en nuestra manera emocional de saber. Y es tan importante entender esto, porque es tan obvio, en la manera de saber que tenemos hoy en día, que las cosas están allá afuera, y me importan solo si es que me son útiles, y es por esto que las llamamos recursos. Necesitamos sumergirnos en nuestra cotidianeidad, y para mí, repito, esto es una manera de hablar de sabiduría, otra manera de hablar sobre la sabiduría.

Me gustaría saber ¿Qué crees que es lo más importante en lo que los coaches debieran enfocarse en este tiempo en particular y por qué?

¡Me encanta la pregunta! No sé si tengo una respuesta pero voy a ir explorando… primero que todo un coach -consistentemente con lo que dije anteriormente- , está al frente de otro ser humano, un ser humano sagrado, una persona que merece completo y total  respeto. Por lo tanto, el coach va a escuchar a la otra persona más allá de las palabras y los relatos, el coach estará escuchando algo acerca de que esa persona está alcanzando un límite en el paradigma en el que está viendo lo que está viendo. Y el coach debe generar el espacio, y déjame usar esta palabra metafóricamente, para empujar al coachee más allá de esos límites o de esa visión particular. Y cuando aquello sucede, lo que va a aparecer, lo que se va a ver, no estará determinado específicamente por el momento, el coach verá un asombro en los ojos del coachee, ya que habrá salido literalmente de una cárcel, de un particular camino en el cual había estado atrapado. Eso diría que es lo esencial que un coach debe hacer.

En otro aspecto, el coach debe estar muy atento a la historia, a las tradiciones, a la cultura de la cual esa persona viene o está viviendo. Esa persona quizás está hablando sobre sus hijos, su mujer o su esposo, pero lo interesante de ver, es que sin importar cuál sea el tema, esa persona está hablando desde un marco particular de entendimiento, está siendo un observador particular, y no le estoy diciendo a esa persona que esté mal, ese no es el punto, lo que estamos diciéndole a esa persona es que hay una visión particular en la cual está viendo el mundo y que también hay otras. Sé libre, explora lo que hay más allá de esos límites.

Otra cosa; para un coach, la historia, la tradición, no es solo un conjunto intelectual de supuestos, de distinciones, es más que eso. Cualquier discurso en el cual una persona viva, no es solo un conjunto de distinciones intelectuales, también es un mundo emocional. Por lo tanto, si perteneces a una tradición particular, a una cultura particular, también vives en una particular predisposición emocional y esto es tan fascinante de ver, yo enseño en muchos países distintos. Por ejemplo los peruanos articulan sus preguntas distinto a como lo hacen los argentinos, los españoles o los ingleses. Por lo tanto, el coach está constantemente consciente, que todo discurso, toda tradición, cada paradigma, no es solo un conjunto intelectual de supuestos, sino es también una particular perspectiva emocional desde la cual vemos lo que vemos. Y esto, en el entrenamiento para convertirse en coaches, es uno de los aspectos más interesantes y extraordinarios. Las culturas no son solo interpretaciones consagradas a las emociones, vienen desde un particular conjunto de emociones, por lo tanto es muy importante para un coach distinguir esto también.

De lo que señalas reflexiono que lo primero por lo tanto, es la voluntad del coach a internarse en lo desconocido, y por otro lado, un coach debe tener la capacidad de realmente ver el presente, el paradigma, el marco, la cultura desde dónde la persona está hablando… ¿puedes profundizarnos sobre estos aspectos?

Es muy interesante mirar que si no estás consciente de aquellos elementos de los cuales estás hablando, lo más fácil que puede pasarle a un coach, es quedarse atrapado en el relato del coachee, no en su historia, sino que en su relato, porque puedes escuchar el relato y punto. No tienes la posibilidad al frente tuyo de mirar cómo ese relato tiene sentido, de ver la historia donde el relato hace sentido. Por lo tanto, cuando un coach está haciendo coaching y no está consciente de la historia, no te queda otra alternativa que quedar atrapado en el relato del coachee por lo tanto, a mi juicio en ese momento dejas de ser un coach y te transformas en un consejero. Un consejero, se queda pegado en el relato; esta es la situación, creo que debieras hacer esto de esta manera… En el coaching este no es el punto, rara vez un coach apunta a una acción particular del qué debieras hacer, el coach simplemente abre las puertas para la elección del coachee. La interacción entre el relato que el coachee cuenta al coach y la historia en la cual ese relato hace sentido, es un lugar constante, y lo voy a decir de esta manera, es imprescindible para disfrutar el arte del coaching.  Es la libertad más allá de los relatos que nos van a contar y comenzar a ver esto en una deriva más grande de la deriva de quién cuenta el relato, ya que como dije anteriormente, no está consciente.

¿Y cuáles crees son las áreas más importantes en las que como coaches deberíamos enfocarnos colectiva y conscientemente?
Primero que todo, creo que cada coach debe vivir con la siguiente pregunta: ¿Por qué nació el coaching? ¿Para qué fue creado, inventado, desarrollado? Cada comunidad en la tierra, cada cultura, desarrolla nuevas prácticas, cuando las antiguas prácticas en ese dominio, no son capaces de hacerse cargo de una preocupación emergente. Por ejemplo en el dominio del saber, del aprender, hay muchas prácticas, tenemos el entrenamiento, las asesorías, etc. etc. etc. ¿Para qué inventar otra? Por la sencilla razón que las otras prácticas, no se hacen cargo del gran quiebre que la modernidad nos deja, que en mi interpretación, es el fin de la modernidad. El fin de la epistemología en la cual estamos viviendo en este momento, en esta cultura… está colapsando, está colapsando en todas partes, y mucha gente, busca desesperadamente alternativas para distintas cosas, no es necesario hacer coaching a todas las cosas que no sabemos, pero lo que sí sé, es que hay una enorme hambre por algo que aún no se puede articular; se sabe que algo está faltando, y lo que no se  logra articular es qué es aquello que falta, y generalmente la manera en la cual las personas expresan esto es de la siguiente forma: “Tengo todo aquello con lo cual me fue prometido que sería feliz, y no lo estoy”. Y cuando se hacen esta pregunta, las personas empiezan a mirarse a sí mismos, y sienten que algo anda mal con ellos, y lo primero que les digo como coach, es que no hay nada malo en ellos, eres un perfecto y buen ser humano. En vez de mirar en aquello que sienten que está mal con ellos mismos, debemos mirar la manera en la que estamos observando. Nuevamente la historia debe ser traída a la conversación, la cultura debe ser traída a la conversación. Esto es muy importante, esta tendencia que veo en muchos de mis coachees cuando comenzamos nuestros programas, es culparse a ellos mismos, “algo está mal conmigo”. Si algo está mal contigo, lo único que puedes hacer es ir a terapia, a alguna especie de cura de algún tipo, en el sentido de un proceso de “arreglar” algo. Y el coaching no hace esto.

Anna Children habla sobre que la tendencia occidental está orientada a criticar y a juzgar una vez que notamos, presenciamos, observamos algo. Ella señala sobre la posibilidad de en vez de conectar la observación con la crítica, comenzar a observar desde la amabilidad, siendo esto un paso gigante hacia la posibilidad de tener opciones y elecciones para tener libertad.

Esto nos conecta con lo que mencioné anteriormente, con la sacralidad, con el asombro… -este no es tu tema individual mi querido coachee, por supuesto que tiene que ver con una experiencia en particular que estás viviendo, pero la manera en que lo estas sosteniendo, no puede ser más dejando fuera tu historia, dejando fuera la observación del observador que eres-. Y este es un momento muy alegre por cierto… y no digo que con esto solucionamos todo, para nada… es un momento de alegría, porque abre un territorio de aprendizaje que antes estaba completamente cerrado. Y digo, completamente cerrado.

Demos un paso atrás y démosle una mirada a la comunidad de coaches y de la cultura en la que los coaches se mueven hoy en día, ¿en qué estamos colectivamente y cuáles crees que son nuestros límites como colectivo?

Creo francamente que muchas personas  -y digo esto con cuidado y respetuosamente, pues me estoy refiriendo a un tema que para mí es muy importante- se hacen llamar coaches porque  el coaching se ha tornado popular y abre más posibilidades que si te haces llamar de manera diferente, y lo digo cuidadosamente sin mala intención ni acusando a nadie, pero creo que el arte del coaching tiene un enorme, un enorme territorio y potencial. Y por esto, los coaches, las personas que se hacen llamar coaches, necesitan tener una pregunta en mente ¿Cuál es la preocupación emergente en nuestros tiempos de la cual el coaching debe hacerse cargo? ¿Para qué se desarrolló, creó, inventó el coaching, para hacerse cargo de qué? Y esta es una pregunta que al hacernos como coaches nos permite ver que el territorio es mucho más grande que en un principio.

Lo que se me ocurre escuchándote hablar sobre cómo el coach se hace consciente del contexto que estamos co-creando con nuestro coachee, parte de lo que escucho es que cuando, como coach, damos un paso atrás y miramos el contexto que nos llevó a ser coaches, se nos agranda el marco de referencia desde el cual estamos haciendo coaching…

Si, ese es exactamente el punto, nos da un contexto mucho más amplio. Y la palabra contexto, que viene del latín y significa “aquello que le da significado al texto”, en otras palabras, cuando estamos en distintos contextos, podemos decir lo mismo pero tendrá un significado distinto. Y es una palabra muy importante en el coaching cuando estás apuntando a la creación de un nuevo contexto.

Como colectivo de coaches, ¿cuál crees es nuestra tarea actual?

Lo primero que diría, es tener cuidado con quedar atrapados en el discurso actual de nuestros tiempo… el crecer, todo es crecimiento, todo está creciendo, todo apunta a tener más, a ser más efectivos, y nos ocupamos tanto de ser efectivos, que se nos olvida por qué tenemos que ser efectivos… corremos y corremos tras algo… no paramos a ver hacia dónde vamos, no importa… crezcamos, tengamos más, desarrollemos esto… esta trampa, está tan presente en nuestra modernidad, que los coaches deben tener mucho cuidado, porque cuando voy a las compañías, a las organizaciones, la primera cosa que escucho es, “necesitamos crecer”.

Hace un tiempo atrás, tuve una experiencia en una reunión con un ejecutivo; se encontraban celebrando la consecución de una meta que se habían puesto un año antes. La celebración duró por un breve momento hasta que el CEO de la compañía tomó el micrófono y dijo: “Ok chicos, suficiente celebración; déjenme contarles cuál es nuestro siguiente conjunto de metas para el próximo año”. Y eso fue todo… viven en esa deriva, y muchos coaches desafortunadamente, lo toman como su meta.

No estoy diciendo que no tengamos que crecer, pero ¿Es esto lo único que le importa a los seres humanos? Saben con cuantos CEOS con los que he hablado me han dicho que están atrapados entre el enorme impacto que su trabajo causa al medio ambiente y por otro lado están presionados por los accionistas para producir más y más, y más rápido, ya que necesitan lograr mejores ingresos.

Así es que…. ¿Qué hacemos allí? ¿Vamos a crecer más? ¿Será el coach alguien que operará desde  la misma trampa desde y para la cual fuimos llamados a resolver? Y es muy sencillo; aquella gente te pedirá que hagas la única cosa que ellos creen que debe ser hecha… crecer. Y por supuesto que entiendo lo que escucho, lo comprendo. Pero cuando hablamos, hay un momento en el que pienso en una movida… hay otras cosas que nos importan también… otras cosas… ¿Qué hay del respeto? ¿Qué hay de la confianza? ¿Qué hay de ocuparnos de otras preocupaciones que vayan más allá de crecer?, que por cierto es una locura. Por ejemplo, ¿Sabían que toda investigación que se ha realizado sobre el crecimiento del bienestar de las personas de los países más desarrollados, muestra que el bienestar- llamémoslo la felicidad de las personas- no ha crecido, o ha crecido muy poco cuando los resultados de la economía han triplicado? Pongámoslo de esta manera. Estamos pescando el triple, extrayendo mineral el triple, hemos estado haciendo todo tres veces… y lo interesante es que la felicidad de la población no está creciendo. ¿Qué nos importa realmente? ¿Vamos a destruir el planeta persiguiendo algo que no tenemos idea lo que es?

No tengo la solución para todas estas cosas, pero estoy respondiendo a tu inquietud; el coach debe tener la valentía de enfrentar una particular manera de pensar, un determinado paradigma. Y allí, podrán escuchar la inquietud de su potencial coachee… ellos no serán capaces de hablarles y pedirles lo que ustedes les pueden dar, ellos pedirán aquello que creen que necesitan, y el coaching a menudo lo que hace es cambiar aquello que creen que necesitan, y  expandirse de una manera muy distinta a la que ellos pensaban que necesitaban expandirse. Por lo tanto el coach a veces, está en una situación muy difícil; hay personas pidiéndome que haga una cosa y yo como coach debo decir, esta es la única cosa que pueden pedir por que en su particular discurso, es la única cosa que pueden pedir. Y esta es la belleza del coaching.

¿Puedes contarnos quién te ha influenciado en tu manera de desarrollar tú ser coach?

Claro, puedo contarte sobre algunas personas… he sido muy afortunado en mi vida al haber conocido personas, a veces en forma personal y otras a través de su trabajo, que me voy a referir a algunos de ellos.

Para mí ha sido bellísimo el trabajo de la biología del conocimiento de Humberto Maturana, biólogo chileno, un trabajo extraordinario.

Luego, el trabajo de Fernando Flores otro pensador chileno, particularmente en el ámbito del lenguaje.

En este mismo ámbito, hay personas que nunca conocí como Heidegger y su pensamiento, no solo en el lenguaje sino en general la capacidad de hablar de contexto y otros temas.

El trabajo hecho por Willis Harman acá en los Estados Unidos, quien fue Presidente del Noetic Institute. El murió hace un tiempo atrás, pero su trabajo fue extraordinario en revelar la asunción básica del discurso de la modernidad, particularmente asociado con la ciencia.

El trabajo de Richard Tarnas a quien me siento privilegiado de conocer y de haber trabajado con él. Richard reunió un trabajo extraordinario para mostrar cómo la cosmología es esencial en el discurso en el cual vivimos. El escribió y habló sobre esto extensamente, y creo que su trabajo es simplemente maravilloso… fue valiente al abordar este tema dentro de la filosofía, cosa que no se había hecho antes.

El Trabajo de David Abraham, cuando habla del hecho que para ser humanos, necesitamos estar en contacto con aquello que no es humano y todo el trabajo sobre el sentido de reciprocidad con la naturaleza.

Einstein, hablando sobre el asombro, y seguía diciendo una y otra vez,- sin asombro, es muy difícil que lleguemos a pensar en algo-.

El trabajo de argentinos como Jorge Luis Borges, quien en su trabajo es muy irreverente con respecto al pensamiento tradicional de nuestros tiempos.

Hay otras personas que han sido muy importantes para mí en el ámbito de las emociones, aquellos que impulsaron la teoría general del amor, fue muy revelador acerca del rol de la emociones y el impacto de las emociones y el pensamiento y toda esa conexión, que como dije anteriormente, olvidamos durante tanto tiempo.

Václav Havel, pensador checo, quien fue el presidente de Checoslovaquia por un tiempo, y la manera extraordinaria en la que simplemente dijo “Debemos dar un giro fundamental en nuestro entendimiento del propósito de estar en este planeta. Estamos siempre inventando nuevas máquinas, nuevas regulaciones, nuevas instituciones. Es tiempo de desarrollar un nuevo pensamiento… en tú discurso, en tú manera de ver”.

No puedo dejar de mencionar a un filósofo extraordinario de hace 35 siglos… Heráclito, quien en Grecia desarrolló la dimensión completa, quien fue abandonado por la deriva principal de la filosofía griega. En la filosofía de Heráclito, todo estaba conectado con todo y en constante cambio; el discurso principal de la filosofía griega en cambio, hablaba sobre lo absoluto, lo inmutable, entrando cada vez más en el razonamiento y la lógica para abordar el mundo, dejando el corazón afuera.

¡Hay tanta gente sabia y extraordinaria!

¡El trabajo de Buda!

Hay tantos pensadores extraordinarios en el pasado y hoy en día que un coach no puede ignorar. Lo último que un coach puede decir es “esto ya lo sé”, estamos siempre en el límite del maravilloso “no sé”… estoy recién comenzando a mirar. Y uno de los enemigos que los coaches siempre luchan es esta idea del “ya lo sé”. Algo debe moverse, y deben estar en contacto con tantos pensadores maravillosos.

Se me acaba de aparecer el trabajo de Elisabeth Sartorius, quien en uno de sus libros hace una declaración muy valiente, dice: “La biología nunca entendió la vida”. La biología ha sido el hermano menor de la física; ella abre la posibilidad de reinterpretar el entendimiento de los seres biológicos.

Margareth Wheatley, otra mujer extraordinaria… ¡me voy a quedar aquí porque hay tantos otros!

¿Hay algo más que te gustaría agregar antes que concluyamos?

No es algo adicional, solo quiero expresar algo: el aprendizaje en nuestro tiempo, requiere de valentía. Cuando desafiamos el principal supuesto de una época, no vamos a ser inmediatamente bien recibidos por la corriente principal, van a haber críticas… y más. Por otro lado, un coach que no trabaja en su valentía, va a complacer al coachee y no va a enseñarle, no va a abrir el mundo para ese coachee. La valentía es un factor crítico en el coaching, y yo la llamo de una manera particular; el coach debe desarrollar una irreverencia gentil. Que desafiemos a la otra persona, no significa que debamos ser rudos, podemos ser muy gentiles y al mismo tiempo irreverentes.

Este sería mi mensaje para los coaches.

Te invitamos a revisar el Podcast en su idioma original aquí => Coaching un umbral hacia una nueva mirada