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04/12/20

Querida comunidad ¡bienvenidos a una nueva Newsletter!

Esta vez la invitación será a compartir algunas reflexiones sobre el habitar.

En la cultura del hacer en la que estamos viviendo, el habitar se transforma en base para mirarnos, aprender y transformarnos.

Habitar es justamente “quedarte contigo un momento”, para así escucharte y conectar con lo que sientes. Solo así es posible que salgamos del congelamiento en el que vivimos, ya que nos permite abrir nuestro corazón a sentir y  con-moverme con la vida, o sea, moverme por lo que siento.

Cuando somos capaces de sentirnos, también ocurre que podemos sentir a los otros. “Nos sentimos”, abriéndonos así, a la posibilidad de vernos y existir juntos.

Hace unos días escuchaba conmovida a Lynne Twist, cofundadora de The Pachamama Alliance y fundadora de The Soul of Money Institute, quien se ha dedicado a lo largo de los últimos años a aliviar la pobreza y el hambre, apoyando la justicia social y la sostenibilidad ambiental. Ella desde un lugar simple y grande, nos dice: “podemos soñar colectivamente como una familia humana. Cuando limpias la mentalidad de escasez, del ruido de la cultura de consumo y de todas las distracciones que nos rodean podemos decir que estamos alineados. Justamente necesitamos escuchar cuál es el resultado de estar juntos y escucharnos profundamente. Cuando todos somos escuchados algo nuevo surge, que es la voz de todos, no solo la de algunos”.

Hoy día todo nos está diciendo que es ya el momento de generar un nueva forma de vivir en la tierra, para ello, el primer paso es conectarnos con nosotros, para al tiempo, conectarnos con los demás. Habitarnos junto a los otros.

Para cerrar estas palabras traeré un Extracto del libro “Estás aquí” – Agosto 2020, donde Thich Nhat Hanh refiriéndose al término “Interser” nos dice:

“Si observas profundamente en tu interior, descubrirás que no eres una entidad separada. Tus ancestros están en ti, como también lo están en tus hijos y tus nietos. Pero, en el presente, no sólo está el pasado, sino también está el futuro. Cuando observas un naranjo en flor, no ves naranjas, pero si eres un meditador, sí que podrás verlas. No tienes, para ello, que esperar a que el fruto aparezca, porque en el naranjo en flor ya podrás verlo. Y lo mismo sucede contigo. Aunque todavía seas muy joven para ser madre, llevas en tu interior a tus hijos y a tus nietos. Esos hijos y nietos están aguardando sencillamente el momento de manifestarse. Y, del mismo modo, también llevas en tu interior a tu padre, a tu madre y a tus hijos. Tú contienes en tu interior la totalidad del cosmos. Este es un lenguaje que ahora están empezando a utilizar los modernos científicos. Dicen que un electrón está compuesto por todos los demás electrones y que puede estar simultáneamente aquí y alli. El lenguaje de la ciencia está comenzando a asemejarse al del budismo. La Tierra, nuestra madre, nos ha dado a luz miles y miles de veces. Nosotros nos manifestamos, para disgregarnos luego en los elementos que nos componen y acabar manifestándonos una vez más. La comprensión de que nada se pierde tiene la capacidad de liberarnos de nuestra prisión. Volvamos de nuevo a la flor. La flor está saturada de todos los elementos del cosmos. Lo tiene todo y sólo está despojada de existencia separada. No deberíamos, por tanto desear una existencia separada porque, como ilustra perfectamente el caso de la discriminación, el aislamiento genera sufrimiento. Jamás querría, pues, una existencia separada.”

“Interser” es un verbo mucho más adecuado que “ser” porque, de algún modo, yo estoy en ti y tú estás en mí.

Paz Zagal, Master Coach, Directora de Programas de Formación para Latinoamérica de Newfield Network.