Habitar-nos en tiempos de cuarentena - Newfield Global
Novedades

Habitar-nos en tiempos de cuarentena

04/12/20

Habitar-nos en tiempos de cuarentena

Bernardita Wünkhaus, Senior Coach – PCC

18 de abril de 2020. Día 34 de la cuarentena.

Estoy puertas adentro, en mi hogar, rodeada de cerros, porque vivo en la pre-cordillera cercana a Santiago. A propósito de conversaciones on-line con otros coaches, me pregunto acerca del habitar en la vida, en el coaching, en los territorios donde nos movemos, tanto de nuestro mundo interior como de los entornos que también nos van constituyendo. 

¿Qué ha significado el concepto de habitar en distintos ámbitos y épocas?[i] Habitar es una experiencia, una idea, un concepto que comprende diferentes ámbitos de la vida; ha sido entendido y definido de muchas maneras, pero pareciera que hay en ellas un hilo conductor que tiene que ver con la conexión entre el mundo exterior, el mundo interior de los seres humanos y algo más grande y misterioso de nuestra existencia que aún no sabemos explicar.

Algunas definiciones o maneras de comprender lo que es Habitar:

  • Habitar es residir, detenerse, morar, demorar.
  • Habitar es la morada donde estamos todo el tiempo.
  • Habitar es una práctica habitual, conocida, familiar.
  • Habitar es ocupar un lugar, vivir en él.
  • Habitar es pertenencia e identidad con un lugar concreto.
  • Habitar es afirmar la presencia de la vida en el espacio.
  • Habitar es construir.
  • Habitar es dejar huella.
  • Habitar es abrigar y cuidar.
  • Habitar es proteger la esencia.
  • Habitar es ser llevado a la paz.
  • Habitar es un lugar de descanso.
  • Habitar es la presencia de Dios.
  • Habitar es la luz del lucero de la mañana.
  • Habitar es creación poética y libre.

Para Heidegger, el hombre “es” en la medida que habita y el rasgo fundamental del habitar es cuidar la esencia. En alemán antiguo habitar significaba construir, asociado a residir, abrigando y cuidando; un permanecer en la paz. La palabra paz en alemán también evoca lo libre; lo preservado de daño y amenaza, es decir, lo cuidado. Estar en paz en un lugar protegido, como el hogar, donde cada día de la existencia se vuelve habitual y familiar. Somos habitantes de mundos donde, al permanecer en ellos, nos vamos habituando y adquiriendo una familiaridad que nos permite sentirnos en casa, protegidos y conectados a lo esencial.

En el ensayo “Habitar poético y presencia-atención plena (mindfulness): un diálogo entre occidente y oriente”, Rodrigo Brito nos cuenta que Heidegger plantea que todo habitar es poético; es construir, a través de una experiencia creativa, que abre mundos, en una danza que fluye con y en el mundo. En ese habitar poético y creativo hay tiempo, ritmos, para ir comprendiendo el modo de ser de las cosas, desde un profundo respeto y una aceptación serena. Cuando permanecemos el tiempo suficiente, habitando, algo se abre, madura a su tiempo y florece, y entonces podemos comprender lo que antes estaba velado, y nuestro ser se vuelve más abierto y despejado. Brito también enriquece la reflexión trayendo la sabiduría budista y nos dice que a través de la consciencia plena, el poeta puede habitar lúcidamente el lugar que ocupamos en el cosmos, conectando intensamente con la “verdadera” realidad de las circunstancias, abierto y abandonado a la experiencia en movimiento, a lo que puede surgir de ella y a su plena manifestación en nosotros. En presencia plena, podemos darnos cuenta de la experiencia presente, estar atentos a nosotros mismos y al entorno, en apertura y confianza, dejarnos tocar por la vida y atrevernos a fluir junto con el devenir de esa realidad concreta. A través de nuestro cuerpo y de la experiencia corporal, habitamos efectivamente el mundo impermanente, vivenciando la experiencia presente y cambiante, tal cual se da, con claridad y flexibilidad. La poesía, el arte de vivir, nos conecta con la búsqueda de sentido y que nuestra existencia humana sea algo significativo.

Si nos vamos al ámbito de la arquitectura, Alberto Saldarriaga (arquitecto colombiano) observa que los animales delimitan un territorio tan amplio como sus instintos y necesidades lo requieren; algunos construyen nidos o panales, otros cavan sus madrigueras o forman montículos como espacios propios; otras especies migran. La humanidad, construye. Reflexiona que habitar es asegurar supervivencia, continuidad y es también una afirmación de la vida y una defensa contra el temor de la muerte. La habitación es un lugar que viene a aliviar la angustia básica del ser humano y se relaciona con hábito, con el sentido de costumbre y los ritos de la cotidiano.​ Habitar requiere el calor del hogar.

Manuel Saravia, doctor en arquitectura y profesor español, nos trae las ideas del pensador y pedagogo mexicano Iván Illich, para quien habitar es la huella de la vida; es dejar huella; es un arte. Es reconocer, recorrer y comprender un territorio; viajarlo, demorarse en él, perder el tiempo, calentarse al sol; estar, sin hacer nada. Contemplar, descansar, respirar. Habitar un espacio también es recordarlo, soñarlo, recordar soñando. Habitar un territorio es tomarlo y marcarlo, con nuestras emociones, sentimentalmente y con nuestras ilusiones.

En la Biblia, la palabra hebrea Shejiná hace referencia a habitar o morar; también, lugar de descanso y, en el pensamiento judío clásico, remitía a la presencia de Dios. Su origen se remonta a las tradiciones orales que se transmitían de generación en generación refiriéndose a “la luz del lucero de la mañana” y que ahora conocemos como el planeta Venus. Así como en Egipto la estrella más brillante del firmamento, Sirius, era considerada como la presencia del dios Osiris, en varias regiones del medio oriente la luz del planeta Venus se consideraba la presencia de Yahveh.  Entendían que donde estaba la luz, estaba Dios.

¿Qué es el habitar en el coaching y cómo se relaciona con la vida?  

En distintas culturas y tiempos, la experiencia del habitar se ha entrelazado con todo lo humano, desde la vida cotidiana hasta la espiritualidad, pasando por el hogar, hábitos, relaciones, descanso, espacio, entorno, construcciones, territorio, cuidado, creatividad, arte, emociones, lenguaje, poesía, intimidad, cuerpo, esencia, paz, luz, el sentido de la vida y la huella que dejamos. El coaching sólo lo podemos entender y analizar en el contexto de la vida misma y de cómo los seres humanos habitan en ella; cuál es su danza entre el mundo interior y el exterior, y con los otros. El habitar, como un momento en el coaching de profundo sentir y reflexión, pasa por el territorio del alma y del cuerpo de un observador, que a su vez ocupa un lugar en el mundo físico, en relación con otros y donde es afectado por las circunstancias, tanto actuales como históricas. Habitar es entrar en la casa interior, para detenernos y morar un rato en ella, recorrerla sin prisa, en un viaje circular, que avanza al propio ritmo hacia el fondo de la cueva. Protegidos (y acompañados por nuestro coach), se nos abre la posibilidad de observar y sentir, tanto la realidad de los acontecimientos como el impacto y huella de ellos en nuestra vida y en nuestro ser. A veces, la cueva está oscura y no vemos nada; necesitamos quedarnos y, con paciencia, comenzar a analizar y comprender nuestro receptáculo de experiencias y hábitos, a menudo complejos. Los seres humanos necesitamos comprender de dónde vienen nuestros sufrimientos e inquietudes; comprender la realidad que nos circunda; comprendernos a nosotros mismos y poder develar con consciencia y compasión al habitante que estamos siendo. En ese descubrir nuestra autenticidad esencial, y ubicarla en el contexto particular donde estamos viviendo, se abre la puerta a la aceptación de “lo que es” o “de lo que fue” y con ella, la posibilidad de una quietud, de descansar en paz, de entrar a un silencio mental.

Silencio. Silencio. Silencio.

De pronto, una lucecita comienza a brillar en nuestra cueva, en nuestro hogar interior. Algo ilumina el momento y aparecen señales, que abren esperanzas y posibilidades.  Quizás es la presencia divina, nuestros antepasados, nuestra propia sabiduría, la luz de la mañana o el Espíritu que sabe, que recuerda, que sueña y que viene a protegernos, a cuidar nuestra esencia y reforzar nuestro ser más genuino. Sentimos una fuerza y una frescura que nos invita a lo nuevo, a reiniciar el camino para rehabitar nuestra vida de una forma más integrada, lúcida, poética y con sentido.

Así, el habitante del lugar se puede transformar en arquitecto de su identidad y de su morada, en una danza espontánea y creativa con el entorno, en apertura y desapego de sus automáticos, para poder redirigir el rumbo y construir en el presente ese mundo que nos contiene y del que somos parte interdependiente, un adentro y un afuera en comunión con otros y con el todo; desde ahí, nuestro hacer y nuestros hábitos no son irrelevantes, sino que adquieren un sentido nuevo, para ir constituyéndonos paso a paso como individuos y como humanidad.   

El habitar en el coachig, como un espacio de reflexión creativa, coraje y profundidad, nos permite iniciar el camino de la plena conciencia para comprendernos a nosotros mismos y a la realidad; desde ahí, elegir quiénes queremos ser y qué vamos a cuidar. Nos da la luz que necesitamos para transformarnos, como artistas de nuestra vida y del mundo.

“Todo estriba en el gestar y luego dar a luz. Hay que dejar que se concluya toda impresión y toda semilla de un sentimiento dentro de lo más profundo de uno mismo, en la oscuridad, en lo indecible, en lo inconsciente, en lo inaccesible a nuestro intelecto, esperar con toda humildad y paciencia la hora del alumbramiento de una claridad nueva: sólo eso es vivir como artista, tanto en la comprensión como en la creación”. (Rilke, R.M., p. 33).

10 de Mayo de 2020. Día 56 de cuarentena. Me observo habitando mi hogar, mi familia, nuestro entorno y a mí misma. Siento que voy recobrando autoridad sobre mi tiempo, atenta a mi hacer y a nuevas formas de convivir. En medio de la incertidumbre, la sequía y el sufrimiento del planeta, encuentro un espacio protegido y amable para quedarme y reflexionar, para mirar nuestros miedos, los míos y los de otros y, junto con ellos, ir tomando lo que nos ofrece la realidad, aprendiendo a cuidar nuestra esencia familiar, disfrutar el presente, conversar, reírnos, crear en lo cotidiano y soñar juntos.

[1] Este escrito se apoya en ensayos y textos encontrados en diferentes sitios web que se individualizan al final. También en mi propia experiencia en la vida y como coach. No hago citas académicas, sino un relato de lo que pude reproducir y decantar de la búsqueda. Particularmente me detuve en el ensayo escrito por el psicólogo chileno Rodrigo Brito Pastrana, “Habitar poético y presencia-atención plena (mindfulness): un diálogo entre occidente y oriente”, donde entrega la mirada del habitar poético de Heidegger y la presencia plena del budismo. Tomé información del ensayo de Manuel Saravia Madrigal, “El significado de habitar”, según las ideas de Ivan Illich, pedagogo y teórico mexicano-austríaco. Encontré referencias al pensamiento de Heidegger sobre el habitar y la arquitectura. En Wikipedia, también encontré reflexiones de los arquitectos Alberto Saldarriaga, colombiano, y de Christian Norberg-Schulz, noruego. Como un regalo, llegué a ciertos registros iluminadores y bellos del habitar en la Biblia.

Referencias a sitios web y textos visitados:


1.Ciudades para un Futuro más Sostenible 

Boletín CF+S > 26: Ivan Illich > http://habitat.aq.upm.es/boletin/n26/amsar.html   

El significado de habitar, Manuel Saravia Madrigal     Valladolid (España), marzo de 2004.

2. ENSAYO  (Psiquiatría Universitaria)

Habitar poético y presencia-atención plena (mindfulness): un diálogo entre occidente y oriente                (Rev GPU 2011; 7; 3: 309-317)

Rodrigo Brito Pastrana, Psicólogo Clínico y Licenciado en Filosofía por la P. Universidad Católica de Chile.

3. PHILOKALÍA, CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LO BELLO Y LO SUBLIME.

Texto de Juan Carlos Mansur Garda “Conferencia de Heidegger: Construir, habitar, pensar (Bauen, Wohnen, Denken)” Tomado de:  Martin Heidegger, Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, España 1994.

4. https://es.wikipedia.org/wiki/habitar

Historia

1.1El habitar y la filosofía

1.2El habitar y la arquitectura

5. Wikipedia, etimologias.dechile.net › habitar

6. Wikipedia, Shejina 7. Rilke, R. M. (2011). Cartas a un Joven Poeta.  Barcelona, España: S.A. de Litografía.