Ítaca: la invitación del coaching ontológico hoy… - Newfield Global
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Ítaca: la invitación del coaching ontológico hoy…

25/08/20

Paz Zagal, Master Coach, Directora de programas de formación para latinoamérica de Newfield Network

“Por lo demás, ni siquiera tenemos que aventurarnos solos, pues los héroes de todos los tiempos lo han hecho antes que nosotros. El laberinto es exhaustivamente conocido. Solo debemos seguir la huella del paso del héroe, y donde habíamos pensado hallar una abominación, encontraremos un dios. Y donde habíamos pensado matar a otro, nos mataremos a nosotros mismos. Donde habíamos pensado viajar hacia el exterior, llegaremos al centro de nuestra propia existencia. Y donde habíamos creído estar solos, estaremos con todo el mundo” Joseph Campbell

Para mí, el coaching es el arte de ser generadores de una vida distinta. ¿Por qué arte? Porque todo está ahí delante tuyo, para que pintes o esculpas tu vida de la manera en que desees.

De una u otra forma lo que busca el coaching ontológico es que resignifiques tu vida, incluyendo las experiencias difíciles o dolorosas y elijas vivirlas desde un lugar que te permita aumentar el bienestar.

Desde la experiencia obtenida en tantos años haciendo coaching, lo que más me hace sentir realizada e inspirada, es ver cómo los seres humanos podemos reconectarnos con la posibilidad de aprender, de transformar nuestras vidas, de expandirnos y romper aquellas barreras que vemos imposibles de superar. Este espacio de reinventarnos hace inevitable que el cuerpo comience a vibrar, nuestros ojos vuelvan a brillar y a reflejar ese bello y poderoso candor que teníamos cuando éramos niños.

Hace un tiempo Aristóteles llegó a la conclusión que lo que buscan hombres y mujeres, más que cualquier otra cosa, es la felicidad: “la felicidad depende de nosotros mismos”, “la felicidad es el propósito central de la vida humana y una meta”.

A pesar de que hoy existe un vasto desarrollo científico y tecnológico, innumerables comodidades y un fácil acceso a cualquier tipo de información y “la ilusión de seguridad” que otorgan los bienes materiales, muchas veces nos encontramos con la sensación de que hemos malgastado el tiempo, cayendo en estados de confusión y sin sentido que pueden llegar a ser aplastantes.

Ante los desafíos que estamos viviendo hoy en día, puede ser una buena invitación el preguntarnos:
¿Dónde hemos estado buscando mayor bienestar y felicidad? ¿Qué de lo que aprendimos nos haría feliz? ¿Cuáles son aquellas certezas que hemos juzgado necesarias para ser felices?

Al parecer hemos estado buscando la felicidad en los lugares equivocados.
A través del coaching he visto innumerables personas, que al invitarlos a “recordar” las situaciones que lo realizaban como ser humano, descubren que se han estado aferrando a aspectos impuestos por la educación familiar y cultural, que supuestamente proveen de felicidad.



Como consecuencia, se instala la sensación de estar viviendo movilizado por sueños de otros, construyendo un gran vacío interno.

En nuestras vidas vamos enfrentándonos a muchas experiencias, que ni siquiera en sueños imaginamos vivir y que lógicamente impactarán nuestro sentir. Es una condición humana fáctica el reaccionar sensiblemente a los hechos de la vida. Donde comenzamos a ser responsables de “cómo vivir”, es cuando tenemos la opción de elegir lúcidamente, desde qué lugar convivimos con esas realidades.

No siempre las condiciones externas que nos tocan, son las que quisiéramos o las que juzgamos favorables para realizarnos como seres humanos. Lo estamos viviendo de manera evidente en esta pandemia del covid-19. Necesitamos actuar sabiamente, con tranquilidad, mucha delicadeza y respeto por la vida.

Lo que está en nuestras manos en este tiempo, es generar una transformación personal, organizacional y social, que nos lleve a un mayor bienestar como humanidad.

Este parar colectivo que genera la pandemia, es una oportunidad a explorar nuestro mundo interior y activar las fuerzas que nos permitan incrementar nuestro nivel de conciencia, ampliar el observador del mundo que hemos sido, conectarnos con aquello que nos llena de sentido y construir así, un porvenir que nos realice individual y colectivamente.

Como bien sabemos, los caminos de transformación o de aprendizaje generativo, suelen ser incómodos y difíciles de recorrer. Requerimos desafiar los viejos paradigmas que han hecho que estemos donde estamos hoy como sociedad.

Entonces, ¿cuál será el viaje que necesitamos transitar?

Desde sus inicios, el proceso de formación como coaches es una invitación a un viaje.

Para hacer referencia a este recorrido transformacional es oportuno traer el monomito del “El viaje del héroe” o “Periplo del héroe” creado por el antropólogo Joseph Campbell (1949), y que nos ha acompañado como una bella metáfora en muchos de nuestros programas.

El viaje arranca con el héroe o heroína habitando en su mundo ordinario, interrumpido por una señal que capta su atención, conocida por “el llamado”. Si la señal es significativa y es escuchada, se iniciará un recorrido, lleno de incertidumbre, donde las certezas que le servían para sostener la tradicional existencia, ya no son válidas. Durante este camino debe enfrentarse a diversas pruebas que lo llevarán al límite de lo que “cree soportable”. Inevitablemente tendrá que atravesar por el abismo, que significa la ignorancia absoluta y sólo el sostenerse desde el coraje, con una confianza inédita en la vida, permitirá su transformación. Si sobrevive a esta odisea, obtiene grandes recompensas: nuevos ojos para mirar con mayor amor y apertura, un corazón compasivo, honesto y generoso y un andar sereno y armónico, que no sólo le permitirán tener una buena vida, sino también, podrá ponerla al servicio del mundo.

Ante la pregunta que le hace Bill Moyers a Joseph Campbell en el libro “El poder del mito” (1991) ¿Por qué hay tantas historias de héroes en la mitología? Campbell responde:

“Porque es sobre lo que vale la pena escribir…Un héroe es alguien que ha dado su vida por algo más grande que él”.

Sigue relatando luego: “hay dos tipos de hazañas, una es la puramente física, donde el héroe realiza un acto de valor en la batalla o salva una vida. El otro tipo de hazaña es en la que el héroe aprende a experimentar el espectro supranormal de la vida espiritual humana y después vuelve con un mensaje”.

Ante esta cita me pregunto ¿cuál es el aprendizaje que obtendremos cada uno de nosotros y como humanidad, de esta travesía, que es la pandemia?

Haciendo más explícita la transformación a la que se refiere en este viaje, cito otra de las respuestas de Campbell, registradas en el libro ya mencionado:

“Si comprendes cuál es el verdadero problema (perderte a ti mismo, entregarte a un fin superior), comprendes que eso es, en sí mismo, la prueba definitiva. Cuando dejamos de pensar en primer lugar en nosotros y en nuestra supervivencia, sufrimos una transformación realmente heroica de la conciencia. Y de eso se tratan todos los mitos, de la transformación de una especie de conciencia en otra. Has estado pensando de un modo, ahora tienes que pensar de otro.”

Hoy se hace evidente que ya no podemos pensar solo en nosotros, si queremos estar bien, necesitamos concebirnos en una nueva cosmovisión, integrados con los otros, con la naturaleza, con el planeta.

Hoy como seres humanos parecemos estar invitados a realizar un viaje transformacional. El llamado y las señales están por todos lados.

¿Cuál está siendo tu llamado hoy y quién te acompañará?

Si escuchas el llamado y decides hacerte cargo e iniciar este camino lleno de incertidumbre, se hace fundamental encontrarse con un mentor.

¿Quiénes están siendo tus guías, mentores en este viaje?

En muchos momentos de este viaje te enfrentarás a tus mayores temores e incomodidades. Lo maravilloso de la travesía heroica, es que al final llega la recompensa, donde podrás disfrutar de la verdera felicidad que regalan las experiencias trascendentales.

Es muy posible que “la felicidad” a la que se refería Aristóteles, tenga que ver con convertir la vida en un eterno viaje. Es así como, convertimos la existencia en un camino de búsqueda de felicidad, no como una ansiosa y desesperada necesidad de satisfacción, sino como una constante manera de aprender a vivir desde una trascendencia espiritual.

Las preguntas que nos hacíamos hace unas décadas, sobre la vida y la muerte, el futuro, el amor, la libertad, la familia, la salud, el trabajo, el futuro, entre otras, bajo las actuales circunstancias han cambiado mucho.

Sin duda la vida nos está situando en la plataforma para saltar hacia nuevos viajes heroicos, con múltiples retos y desafíos adaptativos. Está en tus manos elegir adormecerte anhelando el recuperar la normalidad de las cosas o convertirte en el eje fundamental del cambio que necesita el mundo.

El coaching, como disciplina viva, es una constante invitación a transitar por estos caminos que nos hacen elegir siempre. La decisión de no escuchar y hacer más de lo mismo, es una opción legítima, sin embargo, creemos que el escenario está propicio para convertirnos en personas disponibles para iniciar sus propios “viajes a Ítaca”.

El arte al que nos referíamos al inicio del artículo, nos invitaba a esculpir o pintar lo posible.

¿Qué tal si esto lo hacemos juntos, pensando en el nuevo mundo en el que vamos a convivir?

Itaca