El Corazón en la Toma de Decisiones - Newfield Perú
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El Corazón en la Toma de Decisiones

30/06/20

Por Deepa Awal | 9 de Noviembre, 2017 | Blog, Coaching, Desarrollo Personal, Desarrollo profesional|

Deepa es una coach del programa Newfield, mentora de los estudiantes de nuestro curso de entrenamiento para coach certificados. Ella recibió su certificación de Newfield Coaching en el 2000.

  • Si estas en un tren, ¿caminas a lo largo y ancho del tren para conseguir el mejor asiento para ti, o tomar el primer asiento que sea satisfactorio para ti?
  • ¿Con qué frecuencia te encuentras agonizando sobre el menú cuando vas a un restaurante?
  • ¿Con qué frecuencia te encuentras a ti mismo tomando bastante tiempo para tomar decisiones porque no puedes determinar la efectividad del resultado?

La manera en que tomamos decisiones puede impactar en cuan satisfechos y felices nos sentimos sobre nuestras decisiones. Herbert Simon fue el primero en hacer la distinción entre maximizar y satisfacer.  El notó que aunque maximizar u optimizar es el método racional de tomar decisiones, a menudo satisfacemos o “hacemos lo mejor que podemos” porque no tenemos suficiente información sobre el entorno y sus futuras circunstancias.

Las primeras investigaciones sobre maximizadores y satisfactores muestran que incluso si los maximizadores terminan con la mejor opción, no necesariamente tenían una mayor satisfacción como resultado de ello. De hecho, a menudo mostraban menos satisfacción y felicidad, menor autoestima, y más arrepentimiento y ansiedad.

En las raíz de nuestro comportamiento de toma de decisiones está el deseo fundamental del ser humano de tener resultados positivos para nosotros. Nosotros pensamos en términos de ganancia vs. pérdida.

En el viaje de mi vida, encontré que no importaba lo que haga, era imposible siempre estar en el extremo creciente del espectro. El conflicto y la confusión de la maximización eran agonizantes. Era doloroso perder una oportunidad o tomar una decisión que no maximizaba mi ganancia porque las circunstancias lo demandaban. Tuve problemas con las decisiones que tomé.

Por ejemplo, ¿Tomé la decisión correcta al ir a la Universidad de Nueva York en lugar de ir a la Universidad Case de la reserva occidental?. ¿Tomé la decisión correcta cuando escogí casarme?. ¿Tomé la decisión correcta al migrar a los Estados Unidos? . Y así sucesivamente. Las consecuencias fueron largas horas de remordimiento y arrepentimiento con muy poco aprendizaje y aún menos satisfacción.

Conforme maduraba, me di cuenta de que ganar y perder parecían ir de la mano – nada es una bendición sin mezclar.

La lección final sobre mi condición (estoy hablando de años aquí, no semanas o meses) llegó al hablar con un anciano sabio quien compartió como en su vida había aprendido que no había una ganancia ni una perdida. Todo era igual. SIN GANANCIA, SIN PÉRDIDA… nunca. En práctica, esto implicaba que cualquier cosa que haga, los resultados eran iguales en términos de ganancias o pérdidas.

Ahora me doy cuenta que esta es una manera de ayudar a la mente a llevar su atención lejos de los resultados positivos o negativos y crear un espacio para enfocarse en otras fuentes de información fundamentales.

Mientras reflexionaba sobre los mensajes y lo aplicaba, me encontré a mí misma relajándome y estando más presente en mis circunstancias actuales. Las decisiones ahora vienen más de la intuición, con menos pensamiento en el resultado. Se trataba más sobre lo que quería y sentía y estaba alineado con mis valores, propósitos, y emociones que de lo que sería la ganancia o la perdida, a favor o en contra. Esperaba ganancias y pérdidas – y sentía que aceptaba menos de ambas consecuencias.

COMO LIDERAR CON EL CORAZÓN PARA TOMAR DECISIONES

Yo no espero que usted – el lector –  me tome literalmente. Para poner a prueba la credibilidad de crear un espacio para sí mismo y tomar decisiones usando los recursos que tiene, piense en una decisión que tenga que tomar en un futuro cercano.

Ahora pruebe esto:

Asuma, por unos momentos, que cualquiera que sea la decisión que tomes tendrá un resultado similar en términos de ganancia o pérdida. Esto te ayuda a cambiar tu enfoque del resultado a tí mismo.

Ahora, incluye tu intuición y tu corazón en tu toma de decisiones. Una manera en la que hago esto es usar un ejercicio desarrollado por Richard Strozzi.

Planteo el problema que requiere de una decisión. Luego doy tres pasos (no solo figurativamente sino también literalmente, de tal manera que involucras tu cuerpo!):

Paso 1: Toma una decisión con el enfoque en la mente/cognición. Esta es la mente racional. La atención aquí se centra en los pensamientos que surgen a medida que piensas en tu problema y en la mejor conclusión a la que puedas llegar con tu racionalidad. Da un paso adelante al decir en voz alta la resolución/decisión.

Paso 2: Tome la decisión desde el corazón. Esta es la mente emocional. Para acceder a la mente emocional, tome un momento para centrarse primero. Centrarse significa llamar la atención al momento presente y a tu cuerpo, especialmente a tu corazón. Da un segundo paso adelante cuando estés listo y di tus palabras, manteniendo la atención en tu corazón.

Paso 3: Tome la decisión desde su intuición. Esta es la mente intuitiva. Una vez más, céntrese trayendo su atención al cuerpo, especialmente al área del abdomen. A medida que des un paso final hacia adelante, mantén tu atención en tu intuición y di tu verdad… en este momento desde este lugar.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

  • ¿Qué aprendiste?
  • ¿Qué información nueva obtuviste con cada paso, si ninguno?
  • ¿Cómo fue diferente de enfocarse en el resultado?

¿Cuál será tu práctica en adelante?

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