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Transformación Ontológica

14/10/21

Por Paula Gamboa

Coach Ontológico Senior

EL Umbral de la Transformación: Mi Niño, mi Adulto

“Cúrate mijita, con la luz del sol y los rayos de la luna.
Con el sonido del río y la cascada.
Con el vaivén del mar y el aleteo de las aves.
Cúrate mijita, con las hojas de la menta y la hierbabuena, con el neem y el eucalipto.

Endúlzate con lavanda, romero y manzanilla.
Abrázate con el grano de cacao y un toque de canela.
Ponle amor al té en lugar de azúcar y tómalo mirando las estrellas.

Con los besos que te da el viento y los abrazos de la lluvia.
Hazte fuerte con los pies descalzos en la tierra y con todo lo que de ella nace.

Vuélvete cada día más lista haciendo caso a tu intuición, mirando el mundo con el ojito de tu frente.
¡Salta, baila, canta para que vivas más feliz!

Cúrate mijita, con amor bonito, y recuerda siempre… tú eres la medicina” María Sabina

Este artículo, nació en un intento de observar ese lugar al que podemos volver para inspirar las preguntas más simples y profundas de un viaje de transformación hacia el propio florecer.

Las palabras que inspiraron:

 “Fuente”: origen o manantial del cual nutrimos nuestra existencia.

Fuente
Del lat. fons, fontis.

Manantial de agua que brota de la tierra.

“Umbral”: momento en el que comenzamos a olvidar, a soltar, la esencia más aúténtica de quienes somos.

umbral
De lumbral.

Paso primero y principal o entrada de cualquier cosa.

Y alguna vez, así empezó…
nos fuimos de casa, atravesamos el umbral por primera vez…

¿dónde está esa fuente auténtica, potencial de quien soy?
¿Dónde está eso que guía mis instintos, mis dones, mis sueños?
¿Dónde está mi llamado a SER?

Como Hansel y Gretel, quizá alguna vez salimos de casa en la búsqueda de algo que juzgamos relevante  de “ahí afuera”. En esa búsqueda y desde un lugar de inocencia e ignorancia, pudimos dejar atrás lugares propios, auténticos, dignos de nuestro SER.

Al transformarnos en adultos empezamos a armar nuestro tejido con todo lo que aparecía para nosotros. Nos dejamos tallar, moldear por ciertos juicios maestros, culturales, de ser hombre, ser mujer o simplemente, de cómo debíamos SER. Quizá hasta dejamos atrás eso que, aunque nuestro, juzgamos inapropiado o insuficiente, iniciando sin darnos cuenta, el camino que nos alejaba de ese niño, confiado, fundido en lo que hacía, apasionado, sin pasado, sin futuro, SIMPLEMENTE siendo.

¿Será que confundimos simplicidad con simpleza?


simpleza
De simple.

  1. f. Bobería, necedad.
  2. f. Cosa de poca importancia.
  3. f. desus. Rusticidad, tosquedad, desaliño.
  4. f. desus. Cualidad de ser simple, sin composición.


simplicidad
Del lat. simplicĭtas, -ātis.

  1. f. Sencillez, candor.
  2. f. Cualidad de simple (‖ constituido por un solo elemento).

Reconquistar lo que quedó atrás.

Aunque no haya recuerdos del camino que tomamos e incluso hoy, quizá se nos aparezca como un lugar nuevo, o un lugar lejano, ya que al transformarnos en adultos algo cambió. Sin embargo esa voz interior, quedó en algún lugar. Esa voz, eco de nuestro ser profundo, tiene sus formas propias de expresión. Ese que fuimos y hoy oculto quizá, hasta para nuestros propios ojos, eso que nos pertenece y que aún sigue esperando para aparecer plenamente. Dado que no puedo soltar lo que es esencia, necesitamos aprender a escuchar esa voz, esa expresión más pura, conectada con los propios dones, esas formas de expresión genuinas, todas válidas y hermosamente humanas.

Quizá sufra de ceguera por la cercanía. Tan cerca me tengo que no me puedo ver.
¿Qué dejé atrás?, ¿le di tiempo?, ¿dignidad de ser? Niño en mí, pureza auténtica,  ¿dónde estás?

Fuente de inspiración para la transformación

¿qué cambiaría si volviera a ese momento cuando jugando creábamos, imaginábamos porque todo era posible?

“La naturaleza trae de todo. Grandes, bajitos, chiquitos. La naturaleza provee una infinita variedad de hojas en el mismo árbol que son distintas. Tranquilidad de ser quienes somos. Donde no haya ninguno que sobre, nos sintamos parte”.

Liliana Bernal

Es un viaje que no podemos hacer solos y sin embargo es con otros y en nosotros. Primero necesitamos reconocer, quizá iluminar eso que está en sombras. Esto sólo lo puedo iluminar cuando el otro espeja en mí, en cada relación en la que aparezco me veo a través de TUS ojos. Transformarnos, es sanar también. Para verme, necesito también de otros que me muestren que hay de mí ahí atrás.

En algún momento declaramos en confusión “tengo que SER” sin embargo hoy podemos cambiar la declaración por una más auténtica: “quiero SER” convirtiéndose en un acto de valentía y de validación.

El viaje de regreso

“Lo que nos salva es buscar y no perder el lenguaje de la maravilla que perdura en los ojos y la mente de los niños”

Loris Magaluzzi

La esperanza es volver al candor, reconquistar lo que quedó atrás del umbral, cuando declaramos iniciado nuestro SER adulto. Para desafiar esas narrativas que reemplazaron las declaraciones más auténticas, necesitamos volver a cruzar ese umbral que quedó atrás, a eso más puro en nosotros y reconectar con esas emociones propias del niño: curiosidad, asombro, amor, ternura, felicidad, el capricho de lo que no les gusta …. La felicidad del niño y su curiosidad infinita.

candor
Del lat. candor, -ōris.

  1. m. Sinceridad, sencillez, ingenuidad y pureza del ánimo.
  2. m. Suma blancura.

El regalo de ser adultos es que podemos elegir transformar y transformarnos, podemos declarar ese derecho a aprender, resignificar, reconfigurar al recordarnos, habilitarnos, darnos permiso a SER quien realmente somos. De la mano de otros, y no complaciendo a otros…. y a diferencia de ese ser niño, es que ahora podemos ejercitar la consciencia plena de nuestra responsabilidad y el libre albedrío al elegir.

Traer ese niño en nosotros, ese exquisito candor e inmensa simplicidad y desde ahí, generar una nueva declaración: amo quien soy, amo quién sos, emprendamos juntos ese hermoso viaje de regreso.

Y alguna vez, así empezó…

nos fuimos de casa, atravesamos el umbral por primera vez… y podemos volver las veces que deseemos a encontrarnos con esa fuente auténtica, potencial de quien soy, que guía mis instintos, mis dones, mis sueños, que ilumina mi llamado a SER.